Desde el pasado Miércoles de Ceniza, la Santísima Virgen ha sido revestida con los colores propios de la época cuaresmal. Luce manto de terciopelo en color morado y saya liso de terciopelo burdeos.
¡Oh Madre de Dios!, no deseches mis humildes súplicas; antes bien, escúchalas y acógelas favorablemente.
Amén.





