HISTORIA
DEL SANTUARIO
4. INCIDENTE LUCTOSO
Ya se había coronado la aguja del camarín.
EL 1 de Julio e 1905, a media tarde, se derrumbó
uno de los andamios del interior. Cuatro de los heridos
fallecieron media hora más tarde en la enfermería:
Cristóbal Mudarra, Francisco Orza, José
Casal y Juan Barea.
El juez ordenó la suspensión de las obras.
El Sr. Arévalo retiró su representación
técnica siendo sustituido por D. Manuel Carmona,
maestro de obras. El Rector y los diversos responsables
tuvieron que declarar en el juzgado. Fr. José,
con gran serenidad, manifestó que “la culpabilidad
no creía que fuese de nadie, pero la responsabilidad
debía recaer sobre él, por cuanto allí
sólo se había hecho lo que él ordenaba”.
Resultó esclarecedora la declaración de
uno de los heridos, apodado “El Porrita”,
quien manifestó ante el juez que el accidente ocurrió
porque no se cumplieron las directrices de Fr. José
Rodríguez, él tenía establecido que
los andamios se sujetaran con maromas, mientras que en
este caso los tablones sólo estaban sujetos con
clavos.
Por fin continuaron la obras. Con el tiempo se recuperaron
los ánimos y la obra progresó a buen ritmo:
cubierta, simulación de las bóvedas, pavimentación,
pintura,… Finalmente se colocó el retablo
del Altar Mayor, fabricado en Valencia por José
Gerique.
5. BENDICÓN E INAUGURACIÓN
Desprovista de la solería y con la torre
sin rematar, la nueva iglesia se inauguró el día
14 de enero de 1906. Presidió el rito el arzobispo
de Sevilla, D. Marcelo Espínola y Maestre, recién
elevado al cardenalato.
El tiempo fue espléndido. El cielo diáfano.
Pocas veces se vieron por estas playas tanta gente, tanto
gozo y tanto fervor. La nueva iglesia resultó insuficiente.
Trasladado procesionalmente el Santísimo y la imagen
de la Santísima Virgen de Regla hasta el nuevo
templo, dio comienzo la solemne Eucaristía de inauguración.
El Sr. Cardenal consumió una hora de predicción,
que versó sobre el versículo 8 del salmo
71: “Que domine de mar a mar”. El santo Cardenal
moría en Sevilla a los cinco días.
6. OBRAS FINALES
Hacia el mes de Julio de 1906, terminan el decorado
y la escalera de mármol que conduce al camarín.
Faltaba coronar la torre. Se encomendó la obra
al arquitecto gaditano José Romo Barrero. Él
modificó el trazado de Fr. José Rodríguez,
que había proyectado una torre más alta,
el arquitecto temía el empuje de los vientos.
Las campanas sonaron por vez
primera el 8 de Septiembre de 1909, a las doce del día,
anunciando la solemnidad con que ese día la Iglesia
honra a María.